El Vaticano cree en
extraterrestres
Mayo 2008

P. José Gabriel Funes
Noticia
de La Nación
12
mayo 2008
Ciudad del Vaticano. AFP.-
El Vaticano considera compatible creer tanto en Dios como en la existencia de
extraterrestres, según explicó este martes el director del Observatorio
Astronómico del Vaticano, el jesuita José Gabriel Funes.
El religioso no descarta la existencia de un planeta habitado por seres que
no han cometido el pecado original, en un artículo publicado por el diario de
la Santa Sede, L'Osservatore Romano.
"Como astrónomo creo
que Dios es el creador del Universo", escribió Funes,
a cargo desde hace varios años del observatorio vaticano de Castelgandolfo, a 30 kilómetros de Roma.
"Aún si no tenemos por
el momento pruebas, no se puede excluir la hipótesis de que existan otros
planetas habitados", sostiene el religioso.
"Así como existe una
multitud de criaturas sobre la tierra, puede que haya otros seres, igualmente
inteligentes, creados por Dios", sostiene el astrónomo del Papa. Para el
prelado podemos tranquilamente hablar de "nuestros hermanos
extraterrestres" tal como san Francisco de Asís trataba de
"hermano" y "hermana" a todas los entes terrestres.
Redención
Interrogado sobre el
delicado tema del pecado original que pesa sobre la especie humana y la
necesidad de redención que proclama la Iglesia católica, el jesuita no
excluye que "otros seres inteligentes no necesiten redimirse".
"Puede ser que ellos
vivan en pleno amor con el Creador", es decir sin haber cometido el
pecado original, explicó el religioso.
En caso de que no sea así,
también es válido para ellos el principio de la "encarnación", es
decir creer en el misterio del Hijo de Dios encarnado, es decir hecho hombre
para salvar a los hombres del pecado original, explicó.

ENTREVISTA
AL PADRE JOSE GABRIEL FUNES DIRECTOR ASTRONOMICO DEL VATICANO
Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia
Diario La Nación, 27 de agosto 2006, edición impresa
Cortesía: Adolfo Gandin
CASTELGANDOLFO, Italia.-
"Si San Francisco de Asís decía hermano lobo, ¿por qué no podemos decir
hermano ET?" Con su tonada y humor cordobeses intactos, el padre José
Gabriel Funes, un jesuita que hace una semana se
convirtió en el "astrónomo del Papa", está convencido de que la
hipótesis de que exista vida en otros planetas, y de que esta vida sea
inteligente, no tendría que provocar ningún problema para la teología, ni
para el cristianismo.
De 43 años, licenciado en Astronomía
por la Universidad de Córdoba, ordenado sacerdote en 1995, a los 32 años, y
con un doctorado de la Universidad de Padua, el
padre Funes es el primer latinoamericano que llega
a dirigir el Observatorio Vaticano, institución de la que ya era miembro. Fue
designado por Benedicto XVI el 19 de agosto último, en sustitución del
estadounidense y también jesuita George Coyne.
Llamado también "Specola" (en latín), el
Observatorio Vaticano tiene dos sedes. Una histórica en Castelgandolfo,
encantador pueblito enclavado en la cima de una de las colinas romanas, a 25
kilómetros de la capital, en el mismo palacio donde reside el Papa durante el
verano. Y otra en Tucson, Arizona, uno de los
mejores sitios del mundo para la astronomía "porque es un lugar alto, tiene
un clima seco, muchas noches claras y el cielo oscuro", explica Funes, un hombre que se destaca por su afabilidad y su
forma de hablar simple, hincha de River, que al
menos una vez al año viaja a la Argentina para visitar a sus padres, a su
hermano y a sus sobrinitos.
-¿Nació
antes su amor por las estrellas o su amor por Dios?
-Las dos cosas van juntas. En 1969, cuando el hombre llegó a la Luna, yo
tenía 6 años y mi maestra de segundo grado estaba asombrada por las preguntas
que hacía por los astronautas y por la Luna. Y después, a los 12 o 13 años,
me empezó a interesar la astronomía, y cuando tenía 15 decidí que iba a
estudiar esto.
-¿Usted iba al campo y se quedaba
horas mirando las estrellas?
-Sí, miraba el cielo... Pero algo muy importante que hicieron mis padres es
que siempre me apoyaron. Nunca me dijeron no vas a ganar dinero con la
astronomía, lo cual es cierto porque no es una de las carreras rentables,
sino que me apoyaron mucho.
-¿Después de estudiar
astronomía se dio cuenta de que tenía que existir un Dios?
-No, yo era un chico creyente, de familia católica, y la vocación me llegó
cuando estaba en la universidad, en 1982. Ese fue un año importante para la
Argentina por la Guerra de las Malvinas y el final de la dictadura. Y en ese
contexto sentí que Dios me llamaba a servirlo. Empecé un discernimiento
espiritual hasta que vi con claridad que podía
entrar en la Compañía de Jesús una vez terminada mi carrera.
-¿Alguna
vez se imaginó que se iba a convertir en el astrónomo del Papa?
-No, no (ríe)... Para nada. Soñaba, sí, con ser un astrónomo...
-¿La teoría de la evolución de Darwin
es compatible con el pensamiento cristiano de que Dios creó el universo con
un diseño específico?
-Yo diría como Juan Pablo II: es más que una hipótesis científica. Pero no
doy opinión sobre esto porque no he estudiado el tema, no soy biólogo. Puedo
hablar de la formación y evolución de las galaxias, del Big
Bang, pero no doy una opinión de la evolución desde
el punto de vista biológico porque no soy competente.
-¿Cómo definiría el Big Bang?
-Como la mejor explicación científica que tenemos para el origen del
universo: sabemos que el universo se expande y que se está enfriando. En el
pasado, el universo debe haber estado concentrado en un punto. Las temperaturas
eran elevadísimas, millones de grados, y a medida que el universo se enfriaba
se fueron formando las primeras partículas, los átomos, las estrellas, las
galaxias.
-Usted participó en la reunión de la
Unión Internacional de Astronomía, en Praga, donde se decidió que Plutón no
es más un planeta. ¿Está de acuerdo?
-Sí. Participé del debate y fue realmente muy interesante, porque fue un
debate muy vivo. Y esto muestra cómo funciona la ciencia, que muchas veces no
tiene una respuesta clara.
-Como
especialista en galaxias, ¿qué piensa de la vida en otros planetas?
-En
el universo, hay 100.000 millones de galaxias y en cada galaxia hay 100.000
millones de estrellas: para tener una imagen, las estrellas del universo
serían como el número de granos de arena de todas las playas de la Tierra...
Suponiendo que hubiera algunas estrellas semejantes al Sol, con planetas
semejantes a la Tierra, es posible que exista vida. Hasta el momento no
tenemos pruebas, aun en las formas más primitivas, pero en los últimos años se
ha desarrollado una rama de la astronomía -la astrobiología- que estudia la
posibilidad de encontrar condiciones para el desarrollo de la vida en nuestro
sistema solar, o en otras estrellas que tengan planetas alrededor.
-¿Si hubiera vida en otros planetas,
sería compatible con el cristianismo?
-En la hipótesis de que
exista vida, y de que esta vida fuera inteligente, creo que no sería un
problema para la teología ni para el cristianismo, porque así como hay
distintas criaturas en la creación, podría haber seres extraterrestres
inteligentes, que fueran criaturas de Dios también. San Francisco de Asís
decía hermano lobo. ¿Por qué no podemos decir hermano ET? No veo dificultades
para la teología si se descubriera o se pudiera establecer contacto con seres
inteligentes.
-¿Cuál es la imagen de Dios que tiene
usted como hombre de ciencia, que estudia el universo?
-Para mí Dios es el padre de Jesús, el Dios que se ha hecho hombre, que se ha
hecho el más débil de los débiles para salvarnos. Ese mismo Dios es también
el Dios creador del universo, que ama la vida, ama la belleza y nos quiere
tal cual somos.
-¿Y
la ciencia?
-La ciencia me ayuda a pensar en un modo crítico. Yo enseño astronomía en la
Universidad de Arizona para estudiantes que no siguen carreras científicas,
justamente por eso. Y esa imagen de Dios que todos tenemos no es una imagen
perfecta, porque a Dios no lo podemos conocer tal cual es. La teología es la
comprensión racional de nuestra fe. Todos los cristianos deberíamos ser
capaces de pensar nuestra fe y tratar de vivirla no sólo desde el punto de
vista afectivo, con el corazón, sino también con la inteligencia.
-¿El hombre entiende al mundo en que
vive?
-No completamente, porque si no nos comportaríamos de otro modo.
-Hay tsunamis, terremotos, sequías,
inundaciones. ¿El hombre está abusando del planeta?
-Hay efectos que son causas naturales, como un tsunami o un terremoto.
Nosotros somos parte de la naturaleza, aunque tengamos tanto avance
tecnológico, somos frágiles. Un tsunami o un terremoto nos recuerdan esta
fragilidad. Después existe el mal moral, causado por la libertad del hombre y
la mujer: las guerras, el terrorismo, la inseguridad. Ese tipo de mal no es
querido por Dios.
-Y ahí viene la contaminación, la
depredación...
-Todo lo que no es natural es provocado por el hombre. Tendríamos que ser más
cuidadosos de la naturaleza y de los recursos humanos. No hay que olvidar que
hay otras generaciones.
-¿Cuánto
va a durar el planeta Tierra?
-El universo se está expandiendo, pero no somos el centro del universo. La
Tierra es el tercer planeta que gira en torno del Sol. El Sol está en uno de
los brazos espirales de la Vía Láctea y a una distancia del centro de la
galaxia de 25.000 años luz. Ni siquiera los argentinos somos el centro del
mundo (risas). No hay una posición privilegiada, pero creemos que la Tierra
tiene 4500 millones de años de edad, y de acuerdo con la evolución, el Sol en
algún momento se va a convertir en una estrella gigante roja. Y el efecto que
tendrá sobre la Tierra es que se va a calentar de un modo tal que la vida
será imposible. Y esto ocurrirá dentro de 4000 o 5000 millones de años. Nada
grave, porque nosotros ya no estaremos para contarlo.
Informa:
Ana Luisa Cid

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