La experiencia del piloto Carlos Antonio de los Santos

Mayo 2006

 

 

A 31 años del insólito suceso que conmovió a la opinión pública y al personal aeronáutico.

El encuentro de un piloto aviador mexicano con tres objetos voladores no identificados.

 

Escuchar audio de la comunicación con Centro México

 

 

Fragmento del libro “Los Ovnis y la Aviación Mexicana”

Autores: Carlos Guzmán y Alfonso Salazar

 

La experiencia del encuentro

 

“Esto se inicia el 3 de mayo de 1975. Yo volaba un avión que era un Pipper PA-24, trabajaba para una compañía que se llamaba Pelletier S.A. El vuelo era de México a Lázaro Cárdenas, donde había una planta siderúrgica y la intención era llevar personal de la empresa a Lázaro Cárdenas”.

 

“Llegamos y la aeronave ya traía problemas, sobre todo eléctricos, se le bajaba la batería y era difícil volverlo a arrancar. Se bajaron los pasajeros y yo tenía instrucciones de la empresa de regresar inmediatamente a la Ciudad de México. Procedí a hacer mi plan de vuelo para regresar y resulta que cuando abordé el avión y quise arrancarlo, ya no pude. Por ahí cerca vi un taxi y le pedí al taxista que me pasara corriente, sabiendo que sí era posible arrancar así el avión, porque ya lo había hecho anteriormente en otros aeropuertos. El chofer del taxi se negó y entonces me dirigí al pueblo a conseguir un eléctrico”.

 

“Después de dos horas lo conseguí y lo llevé al aeropuerto, me dio asistencia pasándome corriente igual que se hace con un auto… el motor arrancó y se acabaron los problemas, pero ya era tarde, así que me quedé a dormir en Lázaro Cárdenas. Al día siguiente me levanté temprano y tomé un desayuno: huevos rancheros, jugo de naranja, café y pan con mermelada; aclaro lo anterior porque se llegó a decir que yo venía muerto de hambre y con hipoxia, o quizás tomado o drogado”.

 

“Partí, y supe perfectamente que estaba sobre Tequesquitengo, tomé el rumbo 004 y fue entonces, cuando 3 ó 4 segundos después, tuve la sensación de que traía algo sobre el ala izquierda, sentí la presencia como de algo que me estuviera observando”.

 

“Volteé hacia la izquierda y vi un objeto gris oscuro, tipo gris rata, como un ovoide; sí, con una especie de cabina de mando en la parte superior, como parabrisas, un vidrio oscuro. No se alcanzaba a ver hacia el interior del objeto que estaba como a 1.50 ó 1.70 m. de la cabina de la aeronave”.

 

 

“Tres o cuatro segundos después tuve la misma sensación, pero ahora del lado derecho. Se trataba de un objeto con características similares”.

 

“Cuando lo vi empecé a ponerme muy nervioso, incluso lloré… a los pocos segundos un tercer objeto viene por la parte enfrente hacia el parabrisas del avión. Fue como quien te avienta una pelota. En ese momento traté de empujar los controles hacia la parte de enfrente para esquivar el golpe del objeto, pero para ese momento ya no tenía control sobre la aeronave; no lograba bajar ni subir. Aparentemente los objetos que traía en las alas ya tenían el control de la aeronave”.

 

“Para ese momento yo estaba muy asustado y cambié la frecuencia de radio a una frecuencia 121.5. Empecé a comunicarme con Centro México y digo: “A Centro México, Centro México del EXTRA-BRAVO-EXTRA-ALFA-UNION (XB-XAU), mayday, mayday, maydayy no obtuve respuesta”.

 

“Centro México me contestó hasta la tercera vez y dice: Adelante, ¿cuál es su emergencia? … yo contesté : “Estoy volando procedente de Zihuatanejo, chequé Tequesquitengo a los 10,000 pies y tengo tres objetos visuales no identificados volando a mi alrededor. Traigo uno sobre el ala izquierda, otro sobre la derecha y otro en la parte baja del avión, este tercer objeto vino de la parte de enfrente, a pesar de traer el abanico de la hélice, de ahí se bajó y le pegó a la panza, al compartimiento del tren de aterrizaje y ahí se quedó, es decir, se quedó pegado a la aeronave. Los otros dos venían suspendidos, no venían pegados”.  Continuo diciendo: Tengo tres objetos visuales no identificados a mi alrededor y no estoy controlando el avión, el avión está siendo controlado por fuerzas extrañas, pero yo no tengo ningún control sobre el avión.

 

“Entonces algún Controlador de Centro México me dice: A ver, tranquilo capitán, tranquilo. A ver, desacelere completamente el avión, desacelere completamente el motor.  Le digo: Desacelerado, no sé para qué desacelero … pero los parámetros del motor no variaron, no cambiaron para nada, incluso, al desacelerar el ruido del abanico del motor, de la hélice, cambia; pero en este caso no hubo ningún cambio y volví a acelerar y digo: ya desaceleré pero no hay ningún cambio, vuelvo a acelerar el motor.

 

“Trataba de virar hacia la izquierda, para levantar el ala derecha y tocar al objeto que traía sobre esa ala; o virar a la derecha y levantar el ala izquierda y tocar el otro objeto; traté de bajar el tren de aterrizaje para bajar las piernas y tratar de tocar el que venía abajo. Pero no tenía ningún control y no logré virar hacia ningún lado ni bajar el tren de aterrizaje, éste estaba aparentemente dañado por el golpe del tercer objeto… El compás magnético o brújula enloqueció. En ese momento ya no le haces caso porque traes otro instrumento adicional al compás magnético, que es un horizonte, es a lo que llamamos giro dimensional, y a éste lo ajustas con respecto a la brújula, cada 15 minutos”.

 

“Desde Tequesquitengo hasta la sierra del Ajusco son aproximadamente 18 minutos de vuelo, durante los cuales me acompañaron los tres objetos, a una velocidad de 140 nudos”.

 

Checamos Tequesquitengo a 10,000 pies (3,000 m.) y ya sobre la Sierra del Ajusco tenía 14,800 pies (4,400 metros), o sea que se estaban llevando el avión… Este avión no puede subir a más a más de 15 ó 16,000 pies, porque no es presurizado”.

 

“Una vez estando sobre la sierra del Ajusco, la torre de control de la Ciudad de México, se comunicó con otro avión, un Learjet, un turbo-reactor de la Secretaría de Agricultura y Ganadería que era el XC-SAG y le dice: “Mire, hay un avión con problemas (no se le dijo de qué tipo de emergencia se trataba). Hay un avión con problemas en el segundo cuadrante del V.O.R. de México que está establecido en el Radial 184 del V.O.R. de México, checó Tequesquitengo y ahorita se encuentra aproximadamente por la sierra del Ajusco. Tiene problemas, trate de hacer contacto visual con él y ayúdelo”.

 

“Pero esta nave despegó hacia el Lago de Texcoco, dio todo su tránsito, checó Tlalnepantla y en el momento en que se oyó: Ayuden al Extra-Alfa-Union… el objeto del lado izquierdo se levantó verticalmente y el techo de la aeronave de la cabina no me permitió ver su desplazamiento, pero de ahí se fue con rumbo al Popocatépetl, eso sí lo vi por la otra ventanilla, desplazándose a una velocidad superior a los 900 km/h”.

 

 

El radar de Centro México capta la presencia de los ovnis

 

“El objeto del lado derecho ya no se levantó verticalmente, sino su desplazamiento fue horizontal, siguiendo al del lado izquierdo. Al de abajo ya no lo vi, pero siguió a los otros dos (en ese momento en el Radar de Centro México captaron la presencia de los 3 ecos, que hicieron una maniobra tal, que ningún avión en el mundo, de aquel entonces, pudo haber efectuado). Desarrollaron un viraje de más de 270° en un radio de acción de menos de 3 millas a una velocidad superior a los 900 km/h… algunos pilotos de Mexicana de Aviación dijeron que ellos podían hacer eso en un 727, pero no en un radio de acción tan reducido”.

 

“Una vez que me abandonaron los tres objetos, recobré el total control de la nave, pero yo seguía muy asustado; no fuera de control, porque sí sabía lo que estaba pasando, veía los instrumentos e intercambiaba comunicación con Centro México, con la Torre de Control, pero estaba muy nervioso y empecé a picar la aeronave para tratar de llegar lo más pronto posible al Aeropuerto de la Ciudad de México”.

 

“Entonces se comenzó a escuchar el fluido del aire que se estaba incrementando, lo que resultaba más peligroso de haber continuado, ya que si rebasas los límites estructurales de la aeronave, se te puede arrancar todo el embalaje de la cola o se te arranca un ala o se te desbarata el avión, porque estás excediendo los límites permitidos”.

 

“Poco a poco me empecé a tranquilizar, y empecé a bajar despacito, despacito”.

 

 

La avioneta se aproxima al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

 

“Llegué al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, hice mi procedimiento y me autorizaron aterrizar en la Pista 5 derecha… estaba enfilado y traté de bajar el tren de aterrizaje, pero no lo logré, bajé la palanca del tren esperando las tres luces verdes que indican que el tren está abajo y asegurado… vi las tres luces verdes pero la palanca se quedó a medio camino… entonces le digo a la Torre de Control: Tengo problemas con el tren de aterrizaje, tengo tres luces verdes pero también tengo una falsa identificación a bordo ¿me podría checar las condiciones de las tres piernas con prismáticos?... contestan: Sí, autorizado a pasar a la pista de la torre de control para verlo… pasé y me dicen: Mire, tiene la pierna de la nariz afuera, la del lado derecho está afuera y la del lado izquierdo está totalmente adentro, haga otro intento para bajar el tren de aterrizaje, tómese su tiempo. Hice otro intento de aterrizar y al pasar nuevamente por las pistas se me dice: Las tres piernas están a 45°, deben estar a 90°…sígale, capitán, sígale y trate de aterrizar en condiciones normales; el aeropuerto ya está cerrado…  (estuvo cerrado durante 1 hora con 17 minutos, por la emergencia)”

 

“Seguí haciendo el intento y hasta el noveno, entró un sistema alterno de emergencia para bajar el tren de aterrizaje. Yo acostumbraba traer un poco de herramienta, saqué un desarmador, quité un registro y veo que allí corre un sinfín… cuando bajas el tren de aterrizaje el sinfín corre hacia delante… observé que se quedaba a medio camino, metí el desarmador en sentido contrario, bajé el tren, tronó y supe que ya se había liberado (fue al décimo intento)”

 

“Le digo a la Torre a la Control que aparentemente ya tengo abajo y liberado el tren de aterrizaje y ellos me dicen: Negativo, la pierna del tren de nariz está hacia fuera, al igual que la del lado derecho, pero la del lado izquierdo está totalmente adentro… yo me negaba a aceptarlo”.

 

 

Cortesía:  Carlos Antonio de los Santos  (Pág.375)

Fotografía de la aeronave en su aproximación al AICM, donde se aprecia el tren de aterrizaje “atascado”,

tal como lo refirió el capitán de los Santos  en su comunicación a la Torre de Control.

 

 

“Yo como piloto sabía cómo estaba la aeronave, sabía que las tres piernas ya estaban abajo, sólo que la gente de tierra (bomberos, controladores, mecánicos) estaban observando, y unos decían que faltaba el de la nariz, otros que del lado izquierdo, etc… yo ya sabía que estaba en configuración de aterrizaje por lo que le dije a Torre de Control: Torre México, ¿sabe qué? Ya es el onceavo intento, en las condiciones que vengo voy a tratar de aterrizar, pero no en la pista de pavimento, sino que en medio de las dos pistas hay una franja de pasto, ahí voy a bajar… dice torre: Ok, autorizado, ¿va a necesitar asistencia?... contesté: Sí, afirmativo…”

 

La asistencia es bomberos y ambulancia. Ya para entonces yo sabía que las tres piernas estaban abajo”.

 

 

El aterrizaje

 

“Me enfilé hacia la franja de pasto con el tren abajo, las aletas, los flaps y aterrizo. El avioncito se detuvo entre 75 y 100 metros, porque la hierba y el zacate ya estaban crecidos y eso ayudó a frenar. No apagué el motor, abrí la puerta, salí y empecé a correr… me alcanzó una ambulancia con un bombero que se bajó y trató de tranquilizarme… me subieron a la ambulancia y me dieron unos calmantes… me llevaron al centro médico del aeropuerto, en donde me hicieron la primer evaluación médica, ya que la gente pensaba que yo venía mal: drogado, tomado, hambriento y con hipoxia, que es la falta de oxígeno en la sangre, que pudo provocarse por volar a determinada altitud, en este caso a 14 ó 15 mil pies”.

 

“Todo esto sucedió en domingo. El lunes pasé ante un médico de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a examen médico… el martes a otro estudio ante un doctor de Mexicana de Aviación y el jueves un último examen con el Dr. Amezcua (de Mexicana de Aviación)”.

 

“Entonces le preguntaron al comandante del aeropuerto, que en aquel entonces era el capitán Augusto Ramírez Altamirano, que cuáles eran mis condiciones, él respondió: este joven no tiene nada, lo que pasa es que está muy asustado, está nervioso por la experiencia, la emergencia que se suscitó. Para entonces los medios de difusión, la prensa, estaban haciendo presión, porque ellos sabían que algo había sucedido, pero no sabían exactamente qué. Vieron que el avión pasaba una y otra vez, durante 1 hora y 17 minutos”

 

“Fue tanta la presión de la prensa, que la Dirección General de Aeronáutica prohibió a los controladores dar declaraciones”.

 

“Se rindió un acta y le preguntaron finalmente al Dr. Amezcua (de Mexicana de Aviación) cuál era la situación, y respondió: Mi dictamen como profesional y Director de Medicina de Aviación, como médico,  es que este joven pudo haber sufrido de hipoxia, es decir la falta de oxígeno en la sangre… pero eso es como profesionista, como médico;  pero si eso lo detectaron en el radar, pues propiamente un radar no pudo haber sufrido hipoxia”.

 

 

Documentos

 

*      Ver las actas oficiales en documento PDF

 

 

 

Periódico “Ovaciones” del 5 de mayo de 1975 - Cortesía Alfonso Salazar Mendoza

 

 

Copia del acta oficial de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes

Pág. 376 del libro “Los Ovnis y la Aviación Mexicana”

 

 

En esta acta se puede leer claramente la declaración del Sr. Julio César Interián Díaz, controlador aéreo del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, quien asienta, entre otros datos:

 

“Que a las doce veinticinco, hora local, en la frecuencia 119.7 me informó el XB-XAU que lo tenían rodeado tres objetos voladores no identificados y que no tenía control de la aeronave. También informó estar elevándose, sin querer hacerlo, y en ese momento estar abandonando 15,300 pies”.

 

“Observé en la pantalla radar, aproximadamente a 14 millas al sureste del Aeropuerto, un eco bastante rápido, con una velocidad aproximada de 400 ó 450 nudos, con rumbo Este, que efectuó un viraje de 270° hacia la izquierda y se perdió a 20 millas, exactamente donde se inicia la zona del Popocatépetl. Lo extraño de esta observación es que el eco efectuó el viraje a esa velocidad en un radio de 3 a 4 millas”.

 

En el libro referido también se encuentran publicados:  el plan de vuelo de la aeronave matrícula XB-XAU, de fecha 3 de mayo de 1975 y dos cartas expedidas por RAMSA (Radio Aeronáutica Mexicana), donde se certifica la situación de emergencia del piloto de los Santos.

 

En una de ellas dice textualmente:

 

“Posteriormente y a información proporcionada por el capitán al mando de dicha aeronave, los controladores responsables en esos momentos de la posición de control terminal, observaron tres ecos no identificados y muy próximos a esta aeronave, los cuales y en el momento de proporcionar información del piloto, de que dichos objetos se alejaban de su aeronave, fueron observados en la pantalla de radar que éstos se alejaban con un rumbo aproximado de 90°, no sin antes haber hecho un viraje de 270° a la derecha, a una velocidad muy alta y ocupando en su maniobra un espacio muy reducido, lo cual causó extrañeza en los controladores…”

 

Este documento está firmado por el Jefe de Departamento de los Servicios de Tránsito Aéreo (Jaime Zapiain Muñoz), según refiere la página 377 del libro “Los Ovnis y la Aviación Mexicana”.

 

 

 

Significado del término Mayday

 

Código de emergencia utilizado internacionalmente como llamado de auxilio, derivado del francés M´aider.

Es utilizada por muchas agrupaciones como: fuerzas policíacas, pilotos, brigadistas y otras organizaciones.

La llamada hecha tres veces en una línea (mayday, mayday, mayday) significa peligro, por ejemplo el riesgo de perder la vida…Fuente: Wikipedia.

 

 

 

Nota de los autores

 

La experiencia de Carlos Antonio de los Santos Montiel, pensamos que, es única en el mundo. Existen demasiadas evidencias para negar tal acontecimiento, radaristas y pilotos certificaron la autenticidad del caso. Incluso un avión Lear Jet constató visualmente a los tres objetos que magnetizaron la avioneta del capitán de los Santos. En particular, Carlos Antonio jamás se prestaría a contar algo que no hubiera acontecido.

 

Agradecemos profundamente al capitán de los Santos, el habernos relatado en forma directa y particular su increíble experiencia.

 

Carlos Guzmán y Alfonso Salazar

 

 

Comentario personal

 

La vivencia del capitán Carlos Antonio de los Santos resulta por demás interesante, considero que es uno de los casos más relevantes de la casuística ovni en virtud que el testigo es un profesional de la aviación, con la capacitación suficiente para reconocer fenómenos aéreos, amén de las evidencias que sustentan el caso.

 

Cabe destacar que esta historia llamó la atención de reconocidos ufologos, como: el Dr. Allen Hynek (q.e.p.d.), Jacques Vallé, Roy Stanford, Fernando J. Téllez, Don Pedro Ferriz, Carlos Guzmán y Alfonso Salazar, entre otros.

 

En una entrevista otorgada al investigador mexicano Antonio Escobedo Cordero, el capitán de los Santos dijo que la actitud de los objetos voladores que se le aproximaron no fue hostil, pues en ningún momento lo desviaron de su ruta y que lo único que pensó en ese instante es que acababa de ver tres naves extraterrestres, que quizás se acercaron a su avioneta por simple curiosidad, o como un medio para demostrar que somos visitados por habitantes de otros planetas.

 

Por otra parte, también ha referido que fue interceptado en dos ocasiones por unos hombres muy extraños, vestidos con trajes de color negro, que le ordenaron enérgicamente que guardara silencio sobre su experiencia con los ovnis.

 

Actualmente el capitán de los Santos continúa en el medio aeronáutico, alejado de los medios de comunicación y seguramente recordando con frecuencia su enigmático encuentro con los objetos voladores no identificados.

 

 

Agradecimientos

 

A los investigadores Carlos Guzmán y Alfonso Salazar por las facilidades que me otorgaron para realizar este artículo, incluyendo la reproducción de un fragmento de su importante obra  “Los Ovnis y la Aviación Mexicana”, así como la difusión de la cinta de audio que les proporcionó el testigo.

 

Al capitán Carlos Antonio de los Santos Montiel, por la apertura que siempre mostró ante los ufólogos y la opinión pública.

 

 

Créditos

 

Las fotografías en blanco y negro pertenecen al capitán de los Santos y están publicadas en el libro que se ha mencionado.

 

El fragmento del audio entre el piloto y Centro México también es propiedad del testigo y cortesía de Carlos Guzmán.

 

Si alguna persona desea reproducir este artículo o algunos de los materiales aquí presentados, por favor le solicito que mencione los créditos correspondientes.

 

 

Fotografías

 

 

      

Con el capitán Carlos Antonio de los Santos          Programa especial: “Ovnis y aviación” en “Viva la Mañana”

 

 

Esta obra está a la venta en Librería Umbral,

Ave. Insurgentes esq. Baja California en la Ciudad de México.

Informes con Carlos Guzmán

guzman_carlosal@yahoo.com.mx   

 

 

 

Atte.

Profra. Ana Luisa Cid

 

 

Fuentes:

Carlos Guzmán, Director de CIFEEEAC

Alfonso Salazar, Técnico en Aviación

 

Libro “Los Ovnis y la Aviación Mexicana”

Grupo Editorial Tomo S.A. de C.V.